mércores, 30 de decembro de 2015

El universo de Rosa Úbeda

Rue Saint-Antoine nº 170
Arte ‘Los instantes’ es el título de la exposición que hoy  inaugura la pontevedresa Rosa Úbeda en Taller Abierto. Una muestra de una semana de duración en la que la artista ofrece una selección de piezas de pequeño formato en las que se condensa su peculiar universo lleno de lecturas que se superponen para ofrecer un trabajo lleno de posibilidades



No es habitual ver la obra de Rosa Úbeda en su ciudad, Pontevedra. Mientras en Portugal su trabajo está muy presente en diferentes galerías  y en numerosas exposiciones colectivas a lo largo de estos últimos años, la Pontevedra en la que se establece su taller y en la que se origina un universo repleto de elementos singulares, no parece ofrecerle muchas posibilidades. Pero algo parece que está cambiando, tras participar este año que finaliza en la exposición celebrada en el Café Moderno, ‘Unha mirada. Dous Tempos. Pintores de Pontevedra II’, ahora, una selección de su obra, fundamentalmente de pequeño formato, se exhibirá a lo largo de esta semana navideña en el espacio dispuesto por Taller Abierto, en la plaza de la Estrella y que bien puede servir de previo a la gran exposición que protagonizará en el mes de otoño en el Pazo da Cultura de Pontevedra, junto a la artista Yolanda Dorda, en una nueva edición de ‘Na beira do río. Diálogos na Pintura’. 
Inteligentemente dispuesta en un espacio con muchas posibilidades, pero también con muchas complejidades, la exposición de Rosa Úbeda se abre con un gran lienzo, la pieza más grande de la exposición, y a partir de ahí, en diferentes espacios, sus obras se van disponiendo en una serie de conjuntos. Pequeños lienzos o dibujos sobre papel, todos ellos inéditos, van presentándonos el imaginario que se esconde tras una obra consolidada a lo largo del tiempo y con una dirección muy clara a la que, pese a las dificultades que de aproximación al público pueda ofrecer, la artista nunca ha renunciado, sabedora de que esa es la gran apuesta que debe hacer todo creador, la del camino en el que uno cree. «Algunas historias están en el papel y otras en la vida», esta frase, recogida en el panel que presenta a la artista y su obra en la entrada de la exposición, sintetiza esa doble inspiración que se condensa e interpreta en su trabajo, lecturas y vivencias que se van depositando en diferentes capas en sus obras, produciendo así un collage visual repleto de imágenes, pero también de textos, pistas que se van depositando para que las sigamos y conducirnos así a eso tan complicado, sobre todo para muchos, pero que solo el arte es capaz de provocar de una manera tan firme, como es la reflexión y el pensamiento.
Ayudada por el empleo del color sus figuras se disponen en espacios imaginarios, ausentes en muchos casos de referencias espaciales, tan solo figuras entre lo real y lo irreal, entre lo soñado y lo inventado, seres pertenecientes a una realidad paralela a la nuestra en la que la artista plantea la fragmentación de lenguajes y significados, una barrera creada conscientemente para dar rienda suelta a sus percepciones, a una libertad de acción que le otorga a sus piezas una suerte de genialidad propia de corrientes surrealistas o de grafismos relacionados con la infancia. Pero a través de ese aparente engaño o simulación de la ingenuidad, Rosa Úbeda genera en su obra una importante carga de reflexión, en gran parte alrededor del universo femenino, de la posición de la mujer en un ecosistema que claramente no le es propicio, ni ahora, ni mucho menos a lo largo de los siglos. Para ello la artista no duda en recuperar imágenes o textos inscritos en registros de nuestra cultura más ancestral para, desde ellos, propiciar un nuevo lenguaje y una nueva interpretación de lo que sucede en nuestros días a los que no deja de asomarse Rosa Úbeda como creadora que no debe renunciar a su tiempo para interpretarlo y analizarlo desde su obra.
En todas sus piezas se aprecia una frescura que llena su trabajo de una especie de lectura primitiva que dota de mayor fuerza a su lenguaje y ahí la mujer es la gran protagonista, la que con su imagen (y en muchos caso con la propia artista autorretratada) indaga en el papel de madre, amante, la pertenencia a una clase social, la relación con los hombres... y propiciar así una  suerte de imaginario a través del cual, y desde esos pequeños instantes, ofrecer «fogonazos que la intuición pura aporta a nuestro autoconocimiento», como afirma la artista, y es que hay mucho también de esto, del conocimiento de uno mismo, de hacer del arte una especie de terapia para intentar exortizar esos miedos que todos tenemos en nuestro interior. Fragmentos que no dejan de ser parte de un todo con muchos momentos en blanco, narraciones que se interrumpen en una discontinuidad que requiere de nuestra presencia para que desde nuestra experiencia hagamos nuestros esos huecos, esos abismos ante los que nos deja la artista para que exploremos también nuestra propia posición y encontremos la salida a esta especie de bestiario de la sociedad.

Instantes que no durarán demasiado tiempo. Destellos artísticos que tendrán solo una semana de duración, hasta el día 5 de enero, en horario de 18.00 a 21.00 horas, y que forma parte de una serie de exposiciones puntuales que Taller Abierto programa como complemento a un amplio número de actividades que realiza a lo largo del año siempre en torno a la creatividad y la cultura. Arquitectura, cine y fotografía protagonizan diferentes iniciativas que, junto con los fecundos talleres artísticos para niños, han ido calando en la ciudad de Pontevedra y convertido un espacio lleno de historia, como es la Casa de las Caras, en un activo cultural que no deja de incrementar la apuesta que ha hecho la ciudad y muchos de sus actores por la cultura. A las exposiciones de Susana Lorente o Antón Sobral, ahora le sucede la de Rosa Úbeda, todo un derroche de imaginación que, como en un cuento de princesas, tiene un final abrupto y precipitado, no esperen mucho tiempo para visitarla, para sumergirse en un universo lleno de singularidades originado en esta misma ciudad llena de pequeños instantes, de fragmentos de una vida.




Publicado en Diario de Pontevedra 28/12/2015.
Fotografía: Javier Cervera-Mercadillo

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