martes, 19 de febreiro de 2019

El paisaje, una manera de sentir

Rue Saint-Antoine nº 170
Pintura. El fallecimiento de Alejandro Paisa deja a la ciudad de Pontevedra sin uno de sus paisajistas más destacados. Su mirada hacia ese género lo singularizó en su larga trayectoria pictórica en la que puso su arte al servicio tanto del paisaje de su Castilla natal como de la costa gallega que lo acogió desde bien pronto.


Con ocho años llegó Alejandro Paisa a Pontevedra desde su Medina del Campo natal. Noventa años después la noticia de su muerte ponía punto final a la trayectoria del decano de los pintores de nuestra ciudad. Una presencia recurrente a lo largo de diferentes exposiciones en nuestra ciudad, décadas y décadas de muestras que han llenado el archivo fotográfico de su actitud elegante, casi siempre con pipa en mano, y rodeado de los paisajes que acostumbraban a protagonizar sus exposiciones.
Paisajes de mar y de montaña, reflejando esos secarrales castellanos, pero también los efectos de la costa gallega a la que no dudó en enfrentarse con sus acuarelas. Porque la acuarela era su técnica preferida, su desafío permanente dentro de la pintura. No le importó en absoluto quedar adscrito a un género tan determinado como el paisaje, él sabía que el auténtico desafío de un pintor es hacer ese paisaje cada vez mejor, cada vez más completo, y que cada vez se pareciese más a una realidad tan variable como la que ofrece cualquiera de esos motivos naturales. Esa captación del ambiente, ese trasladar las sensaciones de lo que sucede a nuestro alrededor al interior de la obra de arte desde la acuarela y su caprichoso carácter era una dificultad más. «A mi, además de gustarme el paisaje, me gusta la acuarela, que tiene, además sus dificultades, lo que suma un nuevo atractivo porque me gusta vencerlas. Así cuando la obra sale bien, satisface doblemente», así respondía el pintor en 1971 a Guillermo Campos en una entrevista para este medio.
En aquella entrevista ya se hablaba de los veinticinco años que llevaba Alejandro Paisa exponiendo en Pontevedra y de aproximadamente las doce exposiciones que había realizado en ese tiempo un pintor que, pese a esa fuerte vinculación al realismo, hablaba ya en esos años de la abstracción con un enorme respeto. «Para mí cualquier obra de arte es válida, siempre que sea buena. Lo importante es que encierre calidad, sea figurativa o abstracta», afirmaba Alejandro Paisa tras admitir haber experimentado la abstracción pero que no estaba lo suficientemente satisfecho como para su exhibición. «Por otra parte la naturaleza tiene una imaginación mucho más rica que la mía», sentenciaba el pintor para mostrarle así su máximo respeto a esa naturaleza con la que se medía casi a diario desde su estudio, allí donde todo se entiende como un desafío con uno mismo por intentar captar lo que al artista más le seduce. Mar o montaña Alejandro Paisa tenía en ambos territorio abonado para sus acuarelas. «Cuando empiezo a pintar paisajes de la costa no salgo de allí. Otras veces pinto la montaña y parece que su abstracción no va a dejarme libre. En ambos ambientes me encuentro a gusto», manifestaba el artista ante esa dicotomía de su pintura que rápidamente solucionaba.
Pintores participantes en 'Unha mirada. Dous tempos' (2014)
Unha mirada, dous tempos. Nunca antes habíamos hablado ni nos conocíamos personalmente ya que su actividad expositiva se había detenido. Una llamada en el año 2014 rompió aquella distancia, porque Alejandro Paisa debía estar presente en la primera edición del proyecto artístico que la Fundación Caixagalicia y el Concello de Pontevedra habían puesto en marcha para mostrar en el Café Moderno la obra de diferentes generaciones de pintores pontevedreses a lo largo de dos obras que reflejasen dos momentos de su trayectoria con una sola mirada. Una impagable disposición y su enorme amabilidad me llevaron a reunirme con él en su estudio, a conocer, durante una inolvidable mañana, su obra en profundidad. Decenas de cuadros, lienzos y acuarelas que eran un sorprendente viaje por toda la geografía peninsular. Paisajes de montaña, costa, interminables llanuras, cielos... todo lo que la naturaleza te puede ofrecer estaba contenido en las obras de aquel hombre feliz de mostrarme su trabajo. Aquella modestia también estuvo presente el día de la inauguración en el que compartió velada con algunos de nuestros mejores pintores, varios de ellos ya desaparecidos en estos últimos tiempos como Arturo Cifuentes o Manuel Moldes. Peajes que el tiempo nos impone pero que en el caso de nuestros artistas se mantienen tras ese trance a través de su obra, de ese legado que nos dejan para que sigamos comprendiendo como el mundo puede ser inspiración desde sus más diversos talentos y, en este caso, entendiendo que el paisaje se convierte en una manera de sentir.



Publicado en Diario de Pontevedra 17/02/2019
Fotografía: Alejandro Paisa en una de sus exposiciones en el año 1988 (Rafa) 


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