luns, 29 de marzo de 2021

Catedrales humanas

 

[Ramonismo 62]

'Catedrales’ de Claudia Piñeiro es un espléndido retrato de una familia tras la violenta muerte de uno de sus miembros



Una novela negra que va más allá de esa calificación. ‘Catedrales’, editada por Alfaguara, renueva en su autora, la argentina Claudia Piñeiro, ese contexto de un género que a ella le permite adentrarse por territorios íntimos y públicos para explicar a un ser humano siempre complejo, más aún cuando esos seres están unidos por los nexos familiares, siempre tan complejos, pero riquísimos a la hora de abonar el imaginario de todo escritor.

Lazos que muchas veces son una red que ampara y protege, pero otras son una soga que cada vez se cierra de manera más intensa alrededor de los cuellos de los protagonistas. En estas catedrales humanas se nos cuenta un suceso violento sufrido hace treinta años por una familia. Una de esas familias cuyo ecosistema nunca nos haría intuir la desgracia. Una clase media acomodada, educada y con estudios y una tranquilizadora religiosidad, pero todos conocemos esa expresión de que «Dios escribe derecho en renglones torcidos», y en este caso esos renglones se torcieron con la muerte violenta de una de las tres hijas de ese matrimonio donde solo la felicidad parece tener cabida. Ese drama volteará por completo al clan, convertirá al padre en el luchador por encontrar una verdad y a los demás miembros de la familia en un itinerario vertiginoso de sentimientos.

Por ese itinerario Claudia Piñeiro nos conduce con su habitual solvencia literaria, perfecta dominadora de este género en esta novela llaman la atención dos cuestiones en absoluto menores. La primera de ellas es cómo se nos presenta este relato. A través de un viaje en el tiempo que une el presente de los protagonistas, treinta años después de aquel drama, y el momento del suceso, y todo ello a través del prisma que ofrecen las diferentes miradas de los protagonistas. Una multiplicidad del punto de vista sobre los acontecimientos que enriquece el relato y nos permite apreciar y reconocer lo que piensa o el porqué de las actuaciones de cada uno de ellos. Como en las fascinantes narraciones del mismísimo Faulkner Claudia Piñeiro pone el foco en cada uno de esos personajes para que desde su lugar entendamos las decisiones tomadas por cada uno de ellos, asomándonos a sus sentimientos y lo que ha supuesto ese hecho luctuoso en unas vidas que ya nunca fueron iguales a cómo lo eran antes. Y la segunda de las situaciones que nos llaman la atención es cómo esta presentación de los hechos le permite a la escritora ofrecer mucho más que la historia de una muerte que resolver, conduciéndose por ese anhelo de presentar como el ser humano ante se comporta ante determinadas situaciones con las que la vida amenaza nuestras rutinas. Miedos y temores que destrozan lo cotidiano, que tensionan nuestras conquistas y nos llevan a dar pasos impensables tan solo unos momentos antes. Al tiempo que se revelan esos procesos íntimos también se eleva la mirada a la colectividad y, en este caso, centrándose en un asunto de abortos clandestinos. Un tema oculto en su país, una palabra prohibida y cuya legitimación solo ha tenido lugar hace unos pocos meses tras importantes reivindicaciones de las mujeres argentinas y que todavía recordamos con orgullo desde este otro lado del Atlántico.

No duda la autora en presentar las vidrieras a través de las cuales contemplar su historia. Y estas son las que el maestro Raymond Carver nos ofrece en sus relatos, en especial esa ‘Catedral’ que Claudia Piñeiro menciona desde la admiración y a nosotros nos llega con la honestidad que la autora ha manejado siempre a través de una trayectoria en constante crecimiento. Novelas como ‘Las viudas de los jueves’(2005), ‘Elena sabe’ (2007) o sus últimas publicadas ‘Una suerte pequeña’ (2015) y ‘Las maldiciones’ (2017) o el libro de relatos ‘Quién no’ (2018) así lo confirman, junto a numerosos premios como el Clarín o el Pepe Carvalho del Festival Barcelona Negra, o desde nuestra tierra el XII Premio Rosalía de Castro del PEN, una tierra que también está presente en esta novela con Santiago de Compostela como refugio y su camino como vía de reflexión.

Claudia Piñeiro renueva con esta novela su alianza con el género policial, ese aire negro que la llevó a ser una de las referencias de la literatura latina, y así se ha visto como parte del documental ‘Latin noir’ junto a Leonardo Padura o Paco Ignacio Taibo II, dirigido por Andreas Apostolidis, para la que el importante fotógrafo Daniel Mordzinski la ha inmortalizado con una calavera entre sus brazos. Otro respaldo más a sus libros, a sus historias a esas catedrales oscuras en las que el ser humano busca una expiación y a las que en esta ocasión se le suman la muerte, el amor y la fe como trinidad literaria hecha tinta.

 

 

Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 27/03/2021

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