viernes, 4 de septiembre de 2015

¡Aquí estamos!

Entrenamiento veraniego del Teucro. (Foto: Javier Cervera-Mercadillo)

No es que fuéramos especialmente bienvenidos en el regreso del Teucro a la Liga Asobal (con minúsculas), el sainete chusquero mercantilista de los incompetentes que cada vez más estropean a este maravilloso deporte casi nos deja fuera de dónde, por méritos más que suficientes, merece estar este equipo. Tras el sofoco estival, Quique Domínguez y Toño Puga, o Toño Puga y Quique Domínguez, retomaron las operaciones y cogieron los mandos de la nave azul.
Lo que pone el libro es algo tan viejo casi como el propio balonmano, y es que julio y agosto son meses de dolores y sufrimientos, de agónicas jornadas de entrenamiento que harían palidecer a otros deportistas con más pedigrí, en superficies blandas o duras, esto es, en pistas deportivas o en playas, esos mismos arenales que tan buenos recuerdos les traen a los dos ‘coaches’ unidos por otras ASOBALES (éstas sí, con mayúsculas). 
En la temporada del 70 aniversario de la entidad ¡aquí estamos!, y estamos para sufrir, como por esas playas, para penar como pena gran parte del balonmano español con plantillas cogidas por alfileres y exiguos presupuestos, pero eso sí, con unas ganas de correr a lo que seguro pocos equipos nos podrán ganar. Corrió el Teucro la temporada pasada como una especie de Bolt limitado por el 40x20 y en esta lo volverá a hacer. No queda otra. Nuestras posibilidades crecen a medida que nuestras piernas no están quietas y este equipo está pensado para correr, sin lanzadores de envergadura dependemos de esas piernas y de la velocidad para mover el balón para que compensemos lo que otros traerán. Diques de contención que habrá que horadar a base de ritmo, ritmo y ritmo, tanto, que ya agota solo de pensarlo.
Tenemos juventud y tenemos ilusión, y quienes han compuesto esta plantilla saben que ambos vectores deben converger como armas a sumar. Euros transformados en ganas de triunfo y de proyección individual. Veremos a lo largo de la temporada como no habrá tantas distancias entre este Teucro y muchos de los equipos de una Asobal deprimida y asolada por la competencia de otros deportes y por una nefasta gestión que sigue siendo incapaz de vender este deporte como se merece así como de aprovecharse de sus éxitos internacionales. Sin dinero serán las piernas las que marquen las posiciones de llegada. Este Teucro saldrá como una bala, como hizo el pasado año, sabe que ese factor sorpresa y el poder superar físicamente a sus rivales debe ser durante los primeros partidos un factor decisivo. No duden de la puesta a punto.

Eso en la pista, ¿y fuera?, pues fuera toca el apoyo, el batir de palmas y la asistencia al Municipal, pero también los carnés de socios que deben crecer, tanto los individuales como los protectores, una competición muy interesante a precios bastante económicos y de cuya asistencia no saldrán defraudados por la entrega del equipo. Los que han ido el pasado año ya sabemos como se las gastan los azules, y este año será similar. Así que anímense. Hoy, para empezar el Guadalajara, con un regalo en sus filas, uno de esos nombres del balonmano nacional y con un pasado teucrista, Joseja Hombrados. Para él serán muchos de los aplausos del pabellón en recuerdo de su valía y entrega, pero también recordando aquellos otros tiempos de gloria, tiempos a los que desde hoy regresamos porque Asobal, ¡aquí estamos!

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