martes, 5 de julio de 2016

La visibilidad de la belleza anónima

Rue Saint-Antoine nº 170
Días de reivindicación del colectivo LGTB en la búsqueda de una reclamación de derechos, pero sobre todo de una normalización absolutamente necesaria para seguir entendiéndonos como especie en progreso. También desde la cultura se puede trabajar y avanzar en esa situación como hace Xosé M. Buxán Bran en el libro  ‘Bellos y desconocidos’


No son pocas las veces en las que todavía hoy se alude a la homosexualidad desde unos términos despectivos que trivializan y hasta vulgarizan algo que debería ser absolutamente normal. Inexplicables relaciones de odio y posiblemente en muchos casos de imposibilidad para asumirse a uno mismo como ser humano nos sitúan ante actitudes y actos tan incomprensibles como desterrables en un mundo que debería estar siempre teñido de respeto y libertades.
Precisamente este fin de semana las calles de numerosas ciudades se han llenado de manifestaciones y expresiones de libertad que, por ejemplo, en el caso de Madrid se iniciaban bajo dos lemas: «leyes por la igualdad» y «año de la visibilidad sexual en la diversidad». Reclamaciones a las que hoy estamos acostumbrados pero a las que hace unos años, cuanto más si viajamos hacia atrás en el tiempo, se convertían en auténticas quimeras del muismo modo que en losas insalvables para los que se veían como seres marginados por sus identidades sexuales.
Intentar esa normalización y visibilidad no solo tiene en las calles o en ámbitos más permeables de la sociedad su mayor reclamo, sino que el arte, siempre atento a lo que sucede en su ecosistema, también debe jugar su papel. Trabajos como el recientemente realizado por el profesor titular de la pontevedresa Facultade de Belas Artes, Xosé M. Buxán Bran, nos sitúan ante esa posibilidad del arte para hacerse eco a través de una metodología y un corpus de trabajo de una reclamación soterrada por el tiempo y la cortedad de miras de una sociedad siempre lenta, muy lenta, cuando se trata de ayudar al ser humano a fijar sus derechos.

 ‘Bellos y desconocidos’ es un maravilloso trabajo en el que se asoma la reflexión y el análisis sobre lo que ha sido la presencia masculina en el mundo de la fotografía desde su aparición, a finales del siglo XIX, pero sobre todo a lo largo del siglo XX, en el que la fotografía de estudio se entendía como una especie de salvaguarda de la esencia de cada uno de los protagonistas. Fotografías para tener, para guardar en álbumes familiares o personales, pero también para enviar, para acompañar a otras personas que necesitaban tener cerca esa imagen en unos tiempos en los que la imagen, limitada a la fotografía o al cine, eran un bien escaso. A estos pequeños tesoros el paso de los años los ha ido abandonando, despojando de su valor como pertenencia íntima, y se han ido depreciando como tal, hasta el punto de ser orillados, marginados, en mercadillos o almonedas. Vidas lanzadas al desamparo que ahora forman parte de una nueva vida, de una nueva familia que une a varios de estos personajes, absolutamente anónimos y desconocidos para el autor del libro, quien a partir de ese punto, también faceta su labor como artista, configurando un trabajo desde la memoria, el estudio de la fotografía, las modas, y los cánones estéticos del hombre. Todo este corpus se estructura desde diferentes capítulos, que nos dan una compilación de esa fisonomía, siempre estamos hablando de fotografías en primer plano, en blanco y negro, en las que la indumentaria, la manera de acicalarse, e incluso la mirada, redefinen cada uno de esos itinerarios. ‘Bigotes y barbas’, ‘Jóvenes y ufanos’, ‘Boquitas y pinturas’, ‘Uniformados y marciales’. Son esos apartados en los que se reconocen diferentes situaciones a la hora de que cada hombre afronte su imagen frente al resto de la sociedad, con más o menos descaro, con más o menos libertad, con más o menos intención, con más o menos provocación, pero siempre entendiéndose como un ser único. 
Lo acertado de la propuesta es cómo una colección particular, formada a lo largo de muchos años de viajes y compras, establece un parangón en esa fisonomía del hombre. Como  imágenes procedentes de las ubicaciones más diversas generan un corpus de trabajo homogéneo que permite hacer de esas imágenes testimonios de un tiempo y rescatar unas vidas de gente corriente, sin más pretensiones que las de la vida, pero a las que la mirada puede llegar a convertir en cánones de belleza al estilo de los héroes clásicos o las estrellas del cine de Hollywood.
De gran utilidad para seguir esta temática es un apartado que el autor nos propone sobre un interés que en los últimos tiempos ha visto un gran incremento en sus publicaciones. Trabajos que desde diferentes latitudes escapan de la norma más habitual de reproducir imágenes de personajes famosos, de rostros populares, pero que ahora se ven sustituidos para el anonimato y la cotidianeidad. Junto a cada título se nos explican los motivos de la obra y sus contenidos, así como sus propuestas para la identificación de diferentes roles homosexuales.
Xosé M. Buxán Bran y la editorial Laertes, a partir no ya solo de la apuesta por el tema, sino por la cuidada y excelente edición realizada, nos colocan ante una perspectiva muy interesante sobre la condición visual de la homosexualidad y su representación desde la fotografía. Un tratamiento lleno de bellezas desconocidas para conocernos a nosotros mismos, y para visibilizar una parte más de nuestra sociedad.




Publicado en Diario de Pontevedra 5/06/2016

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