martes, 19 de enero de 2016

'Lógica precaria' en la Fundación RAC

Rue Saint-Antoine nº 170
Arte La Fundación RAC abre sus puertas en la calle Sarmiento de Pontevedra, hasta el 19 de febrero, a tres artistas que plantean un inteligente discurso a partir de sus propias dificultades para desarrollar su creatividad, en un contexto en el que el arte se ve orillado en base a una situación perversa de la cultura alentada por nuestra propia sociedad. 
 
Obra de Rosendo Cid
Tres artistas gallegos, Rosendo Cid, Enrique Lista y Pablo Vence proyectan, a través de su participación en esta exposición, sus inquietudes como creadores, unas inquietudes surgidas ante la compleja posición que ocupan en un ecosistema social en el que la cultura parece un hábitat a esquilmar. Sus piezas, aparentemente sencillas o incluso simples, se muestran como una poderosa carga de profundidad para esta sociedad en la que los artistas cada vez se sienten más desprestigiados, cada vez más separados de lo que hasta hace poco era una misión casi terapéutica dentro de nuestra comunidad. El arte como espacio adecuado para la reflexión y el pensamiento, el arte como camino para el conocimiento de lo íntimo pero también de lo colectivo, unas posibilidades con las que la sociedad, y mayoritariamente sus dirigentes, nunca se han encontrado especialmente cómodos, por desconocimiento o temor el arte se ha entendido como un complemento perfectamente prescindible en tiempos en que pintan bastos. Y en esas estamos, intentando, como el perro de Goya, asomar la cabeza para tomar aire, para renovar un aire viciado completamente. En esta atmósfera es en la que el artista se encuentra contra las cuerdas, con pocas opciones para mostrar su obra e incluso para producirla, es decir, para asumir los costes derivados de un proceso físico que sustente la parte mental.
Instalación de Enrique Lista

Bajo el comisariado de Pablo Loureiro y Miriam Rodríguez y con la complicidad siempre vigorosa de la Fundación RAC, Rosendo Cid, Enrique Lista y Pablo Vence proponen una inmersión a esa sima de los problemas que se localiza en el paso de la obra de arte de lo concebido a lo táctil, de lo imaginado, durante tanto tiempo, a su concreción en un soporte que permita su interacción con el público. Y ahí, ante ellos y su grito encerrado en cada una de sus piezas, es cuando podemos percibir su particular situación, al tiempo que nos damos cuenta de la bendición que todo artista tiene en esa arma de resistencia imposible de doblegar por cualquier crisis: la imaginación. Los tres creadores hacen de esa imaginación un férreo sustento para sus piezas, generadas en soportes endebles y con a priori escasas posibilidades de éxito, pero que una vez realizadas y colocadas en el espacio provocan el milagro de lo artístico. Piezas de desecho rescatadas de la basura que la propia sociedad genera con tanta alegría y desprendimiento sirven a Rosendo Cid para ofrecer unas esculturas repletas de poética, un silencio hermético desde el material y su configuración posterior que busca en lo mínimo lo máximo, es decir, lo esencial, ese átomo en el que todo se contiene. Enrique Lista, brillante también a la hora de colocarnos ante lo costoso de esa producción, ante esa tinta del rotulador con la que se calcula el coste de un trabajo, de una idea, una letra que se acaba, que se agota y en la que solo la inversión monetaria permitirá llegar hasta el final y Pablo Vence, con una prodigiosa máquina de dibujar, la sustitución de la tecnología por lo artesanal, de la gran computación por la imaginación del artista, para alentar un dibujo sin fin que se impone a la obligatoriedad de una fuerte inversión económica. Los tres convierten la Fundación RAC en un laboratorio de ideas, de ideas que, como en sus talleres, surgen como una necesidad para el diálogo con esa sociedad que tantas veces les da la espalda. Continúa así muy atenta esta Fundación a lo que se mueve en torno al arte contemporáneo, aquí en conexión con nuestra Facultade de Belas Artes, inagotable cantera, pero también aproximando su colección a otros escenarios, como lo fueron el Centro Cibeles de Madrid hace unos pocos meses y ahora en Pamplona, en el Centro Huarte, otra manera de actuar ante la ‘Lógica precaria’ a la que nos enfrentamos.

Público ante la pieza de Pablo Vence



Publicado en Diario de Pontevedra 18/01/2016
Fotografías David Freire

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