mércores, 25 de abril de 2018

‘El otro yo’. Una alteridad fotográfica

Rue Saint-Antoine nº 170
Fotografía ▶ Hasta el próximo sábado en el espacio Nemonon y bajo el ‘Colectivo AlNorte’, Cristina Brea, Paula Pez, Raquel Calviño y Rita Ibarretxe nos proponen a través de sus cuatro miradas fotográficas un planteamiento sobre el yo a través del alter ego. Un desdoblamiento de la personalidad que nos permite el reconocimiento de lo propio.


Pocas facetas más necesarias y sugerentes en el mundo del arte como la capacidad para conocer y reconocer lo que habita dentro del ser humano. La posibilidad de generar imágenes allí donde todo semeja tan íntimo como inabordable. Para ello son las armas que maneja cualquier disciplina artística las que necesitamos realmente para ese proceso de escruta de nuestro interior, para analizar y poner nombre a aquello que nos define, pero también a todo aquello que gravita alrededor de lo que nuestra mente empieza a propiciar.
Cristina Brea, Paula Pez, Raquel Calviño y Rita Ibarretxe son fotógrafas y, a través de su cámara reflexionan, agrupadas bajo el ‘Colectivo AlNorte’, sobre el yo de cada una de ellas pero reinterpretado como un alter ego. Una alteridad inspiradora, una alteridad que es motivo, una máscara que oculta todo un interior precisamente para exhibirlo. Reunidas nos convocan a cuatro maneras de representar (se), a cuatro maneras de ver (se) y a hacer de ese se, el ser que habita en ellas.
Cristina Brea trabaja desde la amnesia, desde esa oportunidad para ser otra persona, para bucear en la pureza de lo que se reinicia como algo nuevo tras el borrado de lo anterior. Sus planos cerrados del cuerpo humano trabajan en lo angustioso, en las manos como grito silencioso de gestos y formas que suscitan una enorme plasticidad desde unas imágenes que evolucionan del blanco al negro a medida que nos movemos por la sala y lo hacemos ante su obra, una obra de memoria, de huecos que se cubren pero también de otros que desaparecen.
Paula Pez se mueve en la ironía para convertir a su abuela en una protagonista de cómic. Una superabuela como tantas que hicieron de su vida sacrificio sin esperar nada a cambio. Era su actitud cívica ante la vida, ante un destino desde el que sólo desde el compromiso se podían entender sus hechos. Paula Pez fotografía esas posibilidades, esa presencia mimetizada en otra persona que la representa en esta propuesta que todavía puede llegar a más, incluso a ser una historia en un cómic físico.
Raquel Calviño propone a varias personas ante la cámara en un ambiente de una poderosa escenografía en el que el tiempo y el abandono nos trasladan a las incertezas del ser humano frente a la vida, frente a la capacidad de acondicionarse tras el abandono de las personas y el amor como activo de ese cambio. Personas que se enfrentan a la cámara sin artificios, desprotegidas y poseedoras de una pureza fascinante.
Rita Ibarretxe lleva ese yo al exterior, a un paisaje que nos lleva a no pensar. Una línea del horizonte o una inmersión bajo el mar que colapsan nuestra conexión con el resto de personas y nos conduce directamente a lo que somos, al yo ajeno a otros pensamientos, a contaminaciones que nos confunden frente a lo realmente importante como es nuestra singularidad.
Un trabajo conjunto que no discrimina ninguna de estas cuatro maneras de trabajar y que, perfectamente repartidas en el espacio de Nemonon, tras un cuidado estudio, no se entiende como un punto y final, sino como un proyecto en común que seguirá creciendo tal y como crece el yo y la personalidad de estas cuatro mujeres que desarrollan un interesante trabajo fotográfico desde el que intentar entendernos.


Publicado en Diario de Pontevedra 23/04/2018


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