lunes, 12 de octubre de 2020

Dar libros, dar vida

 


DEJA EL verano, entre el éter de las horas vacías, noticias a las cuales no prestamos la necesaria atención. Compromisos de nuestros vecinos con la ciudadanía que honran a quienes toman ciertas decisiones, al tiempo que nos hacen mejores como comunidad, y a las que nunca está de más regresar para concederles la merecida repercusión y porque no, el agradecimiento colectivo.

Era el mes de julio cuando se conocía que la familia del doctor Carballal Lugrís, toda una institución en la medicina de nuestra ciudad, y una referencia en el campo de la Anatomía Patológica, procedía a la donación de más de seis mil libros (que se dice pronto) relacionados con el ámbito artístico, una de las pasiones del médico ferrolano afincado en nuestra ciudad, a la Escuela de Restauración de Pontevedra. Un generosísimo acto por parte de sus herederos, sus cinco hijos, Emma, Susana, Carlos, Pedro y Miguel y su viuda, Anne Haire, que poco podía pensar hace cincuenta años, cuando se instalaron en Pontevedra, que los libros iban a ser parte sustancial de su vida hasta el punto de colonizar su hogar.

No estamos hablando de unos libros acumulados de manera azarosa a lo largo de la vida. Se suele decir que a través de los libros que integran una biblioteca es como mejor se puede conocer la personalidad de su propietario. Los libros que ha ido acumulando en habitaciones y estanterías Manuel Carballal hablan de un excelente gusto por el arte, tanto por su plasmación visual, es decir el resultado final de la obra del artista, como todo lo que rodea al proceso de creación, para lo que no sólo son necesarios los libros específicamente artísticos, sino que los textos de historia, filosofía, literatura o viajes, son el complemento necesario para intentar acceder al mayor conocimiento posible de una pasión tan emocionante como agradecida con el ser humano como es el arte.

No es raro que un médico tenga en el arte una manera de volcar sus horas lejos de la salud más profesionalizada. Pocos aspectos de nuestra sociedad se me antojan más terapéuticos para el ser humano que el arte. Hemos visto durante estos meses pasados de confinamiento como horas de lectura, de ver películas, de movernos por las redes visitante museos o viajando por el mundo, en definitiva, buscando opciones culturales que nos evadiesen del horror vivido, eran una de las mejores válvulas de escape para nuestras mentes, así como un bálsamo para aliviar esa situación.

Tanto Anne Haire como sus hijos honran tantos años de compras, de horas dedicadas a la lectura y al estudio, con esta transmisión de unos manuales de tanta calidad a la Escuela de Restauración para que nuevas generaciones de estudiantes y conservadores del arte sigan manteniendo de la mejor manera posible todo aquello que tanto gozo le otorgó a Manuel Carballal, hasta su fallecimiento en 2015 tras 33 años como patólogo en Montecelo.

Como si de un acto médico se tratase dar libros es dar vida. Impedir que esos libros acaben destruidos o diseminados perdiendo el carácter de conjunto que su hacedor les otorgó, debe ser reconocido por todos nosotros, y si las distracciones del verano nos lo han impedido pues sirvan estas líneas para aplaudir ese gesto. Ahora le toca a ese centro académico poner en valor esos textos y para ello tanto Andrea Fernández como Sonia Seco dedicarán su tiempo y saber en seguir manteniendo con vida las vidas artísticas que se encuentran en todas esas páginas. Unas páginas que ya formarán parte para siempre de esta ciudad.

 



Publicado en Diario de Pontevedra 9/10/2020

Fotografía: El doctor Manuel Carballal Lugrís en 1971 impartiendo una conferencia en el Hospital Provincial de Pontevedra. (Camilo Gómez)

 

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