lunes, 11 de mayo de 2015

Cuando robar es un arte


Una de las frases que preludian lo que acontece en el interior de este cómic aparece firmada por Pablo Picasso: «Los buenos artistas copian, los grandes roban». ¿Brillante, verdad?
Pues a la altura de esa frase se coloca Kiko Da Silva con este cómic ‘El infierno del dibujante’ que logró el Premio Castelao y que, tras casi un año de esa designación, increíblemente todavía no ha sido editado en la lengua en la que fue concebido. Así que, como el propio protagonista del relato, el autor debe buscar la salida a su trabajo y de ahí esta edición repleta de bondades en su atractivo diseño que se lo va a poner muy complicado para cuando salga la versión en gallego.
Unas líneas más arriba calificaba al cómic como brillante y ese fulgor surge en primer lugar de una idea fantástica, como es el relato de la vida de un dibujante al que siempre se le adelanta alguien a la hora de entregar unos trabajos que el futuro, y no precisamente el suyo, se encargará de encumbrar como auténticos éxitos del cómic. A partir de ahí Kiko Da Silva se convierte en un camaleón que nos lleva por territorios del cómic que todos conocemos pero que reinterpreta y acerca a su percepción del humor. Un homenaje a tantas y tantas páginas con las que habrá crecido este hombre que ha hecho del cómic y los cómics una patria que habitar.
Esa idea no se estancará en esa única situación sino que irá evolucionando por unos caminos que yo no les contaré, para ello compren el cómic que les aseguro que no les defraudará porque muchas de esas patrias también son nuestras. Historietas que a muchos nos han acompañado desde nuestra infancia y que vemos recuperadas como parte del ingenio de Kiko Da Silva. A partir de ahí también se hace una reflexión de mayor calado sobre el acto de la creación, sobre la inspiración como una bandera que uno nunca sabe cuando es el primero en izar y a donde llevarla para hacerla ondear. También sobre el agotamiento del autor cuando, pese a saber y darse él mismo cuenta, de sus capacidades y de que tiene entre las manos algo importante, el destino, o quién sabe qué, hace que todo se tuerza. La desesperación y el abandono. Pero siempre tiene que haber una nueva oportunidad, una salida para el talento que hace que el paso del tiempo solo sea una reflexión para mejorar.

Y Kiko Da Silva mejora con cada trabajo, aquí además de esa idea tan sorprendente como magnética nos encontramos una destreza con el dibujo y la ilustración que, en base a ese argumento, le permite una diversidad de estilos que es muy difícil ver en cualquier otro ilustrador. Con ‘El infierno del dibujante’ nos encontramos un cómic repleto de posibilidades que abre infinidad de vías para aproximarnos a su contenido. Una riqueza que nos pone ante un gran artista, aunque para ello se tenga que robar, tal y como decía Picasso. Como dice Kiko Da Silva.



Publicado en Diario de Pontevedra y El Progreso de Lugo 10/05/2015

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