miércoles, 16 de julio de 2014

Riéndose entre bastidores



No deja la joven editorial Ardicia de sorprendernos con textos sacados del olvido a través de la recuperación de escritores con los que el tiempo no ha sido especialmente agradecido. Y lo hace de la mejor manera con la que se debe honrar a un escritor, como es la publicación de sus libros.
Uno de esos nombres olvidados es el del portugués Álvaro do Carvalhal (Argeriz, 1844- Coimbra, 1868). Solo 24 años de vida en los que escribió varios relatos por los que merece ser recuperado y conocido. Entre ellos, quizás el mejor sea el que se nos presenta ahora, ‘Los caníbales’, un relato a camino entre el cuento y la nouvelle en la que Álvaro Do Carvalhal deja patente su dominio de un género que estaba inundando Europa de un toque de modernidad de la que él mismo puede ser considerado un precursor en la Península Ibérica.
No eran muchos los conocedores en aquel momento de la literatura de Edgar Allan Poe o de Hoffman, pero este muchacho ya las manejaba e intuía en ellas un camino que podría ser interesante para su trabajo. Ello, unido a una visión muy amplia de la literatura con aproximaciones a la mitología griegas a los poetas latinos clásicos o a las referencias europeas de Cervantes, Shakespeare, Voltaire, Goethe, Dumas o Balzac imprimieron a su obra una solidez que es la que le permite salir a flote en estos momentos.
‘Los caníbales’, cuenta la historia de una joven pura, enamorada de la figura de un hombre demasiado viejo y con un secreto, todo ello mientras deja de lado a un enamorado joven que no entiende esa relación. La trama se verá envuelta de una dosis de misterio, de un velo romántico que todo lo envuelve y con el que el autor se permite entrar directamente en confrontación y debate con su propio texto. Una interesante propuesta, en la que el propio escritor, al tomar la voz del narrador, reflexiona sobre su trabajo: «aprovechando mis privilegios de narrador, me río entre bastidores». Esa situación, junto a la atmósfera que alcanza a medida que se suceden los capítulos, es la gran aportación de Álvaro Do Carvalhal, y donde también se puede extraer una implicación con la sociedad del momento, con ese tiempo crepuscular que se iba cerrando, de una aristocracia calavérica que estaba siendo engullida por la burguesía, nueva clase social que se haría pronto con el dominio social.
El humor negro, la parodia y un cuidado lenguaje que nos trasladan a esa literatura ejemplar del siglo XIX, conforman la ventura de este descubrimiento, de la puesta en valor de un autor tan cercano a nuestro país como desconocido para muchos que celebramos su aparición, así como el valor editorial por rescatar a estas estatuas de guantes puestos, a las que ya era hora ver despojadas de ellos.

Publicado en Diario de Pontevedra y El Progreso de Lugo 13/07/2014



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