domingo, 21 de septiembre de 2014

Héroe





Fíjense si es chula esta ciudad que la gente hace cola para pedirle un autógrafo a un triatleta en vez de a un futbolista (podía ser tan cruel en este momento, pero como todo el mundo habla de tiempo, pues eso, vamos a darle tiempo, a todos). Con Antón Prieto llenándonos la ciudad de señales para que caminemos y caminemos, estaba claro que alguien tenía que despuntar y en el proceso urbano-evolutivo apareció Javier Gómez Noya como un eslabón final para nadar, pedalear y correr, ¡vamos!, un Madelman de los de antes ahora reconvertido en deportista de élite.
Él dice que nació en Ferrol, pero sabe, como todos a los que nos parieron fuera de aquí, que echar unos días a orillas del Lérez significa caer bajo una especie de hechizo del que uno no se puede escabullir, así como defender una bandera en la que envolverse, pero bandera de verdad, de las tejidas con vivencias, sentimientos, caricias, paseos y amistades. Él ha izado esa bandera por medio mundo al tiempo que Pontevedra se convertía en una referencia del triatlón. Las diferentes carreras aquí organizadas han mostrado  una ciudad que no necesita de un anestésico balón para disfrutar del deporte, viendo como poco a poco se ha ido estableciendo y progresando un grupo de deportistas que pronto formarán parte de la élite mundial. 
El miércoles Javier Gómez Noya se bajó de sus zapatillas y estuvo quieto durante unos minutos para ser recibido y agasajado por el Concello en el Pazo de Mugartegui. Allí, los políticos que, solo unas horas antes, discutieron públicamente sobre el apoyo económico a su figura, brindaron con él, ocuparon portadas en la prensa al día siguiente y demostraron la madera de la que están hechos; junto a ellos, pero ya sin copa, los demás, es decir, el pueblo, que solo quería aplaudir al campeón del Mundo, hacerse una foto con él y conseguir un autógrafo de un deportista que se está convirtiendo, gesta tras gesta, en uno de los más importantes de la historia del deporte español, ¡Ahí es nada!, sin más ruido que el del entrenamiento diario, el trabajo constante y finalmente, el éxito en unas pruebas que harían sonrojar a otros de los que tanto se vanaglorian de llamarse deportistas.
Ver las fotografías de ese día muestran la sencillez del encuentro, algo que va muy en la línea de cómo es este deportista, alejado de veleidades, egos y ese afán de protagonismo que tantos padecen. Alguna vez me he acercado a él con mis hijas, y no precisamente en un buen momento, con un pie vendado y justo después de decidir no participar en una prueba,  para solicitarle una imagen junto a ellas. Una sonrisa y una foto hecha. Con esos gestos son con los que se acuña la imagen de un campeón, muchas veces en mayor medida que la lograda al romper con el pecho la cinta de la meta.
Los últimos meses han venido llenos de alegrías. Desde los rincones más dispares del mundo llegaban noticias de los triunfos de Javier Gómez Noya, de ese chico que vive y entrena en Pontevedra, que sabe que el esfuerzo se suaviza con la vida en esta ciudad. Esas noticias provocaban exclamaciones de aliento y emoción entre los que escuchamos y vemos el escaso tiempo que los medios de comunicación dedican a esta disciplina deportiva. Casi dos horas de esfuerzo extenuante y brutal, concentrado en piezas de pocos segundos, pero manda lo que manda, y esta sociedad se ha dejado llevar por la presión consumista del que llaman deporte rey, ¡Ja! Cuando veo a Javier Gómez Noya apurar los últimos kilómetros de sus pruebas, o a Alberto Contador peleando codo con codo con Froome subiendo rampas del 14% a uno le dan ganas de dejar de ver muchos de los engaños deportivos que nos colocan ante la vista y ver imágenes como esta de Rafa Fariña. Todo un campeón del Mundo firmando un autógrafo a una chica que se acerca con timidez a su héroe. Me apuntaÁlvaro Alonso, otra promesa del deporte, periodístico en este caso, que esta chica es también triatleta, se llama Carmen Gómez, la hermana de otra campeona de tronío, Bea Gómez Cortés, y veo sus miradas entrecruzándose sobre ese bolígrafo que los une, fundiendo el presente y el futuro de un deporte en una firma. Él, de sobra conocido, en lo más alto de su actividad, ella lo será gracias a este triatlón que forja héroes silentes, anónimos deportistas que inteligentemente saben fundirse con su entorno, en este caso con una Pontevedra que ha hecho del deporte un referente social y económico, pero sobre todo un motivo de orgullo para sus ciudadanos.



Publicada en Diario de Pontevedra 20/09/2014
Fotografía: Rafa Fariña

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