miércoles, 9 de noviembre de 2016

Los primeros 70 años de creación

Rue Saint-Antoine nº 170
Arte. Juan Fernando de Laiglesia y Fernando Casás celebran 70 años de vida renovando sus votos con el arte y el permanente deseo de expresarse mediante la fisicidad de la creación. Profesores de la pontevedresa Facultade de Belas Artes, su vínculo con el centro académico ha marcado sus vidas de manera intensa, al igual que a sus trabajos.
 
Intervención de Fernando Casás

Adentrarse en la Sala-X de la Facultade de Belas Artes de Pontevedra siempre tiene algo de especial. Ese encontrarse en un espacio de tránsito, una zona umbral entre el ámbito educativo y el sombrío (mucho más para el artista) exterior. Ahora, bajo la gestión de Nacho Barcia, este espacio continúa con su simbiosis creativa entre alumnos y profesores, entre alumnos actuales y otros que regresan años después de haber pasado por las aulas para seguir calibrando su trabajo. Pero lo cierto es que dentro de ese ecosistema, ya perfectamente testado, hay exposiciones que poseen un rango superior, y ésta es una de ellas. Y lo es por muchos motivos, en primer lugar por tratarse de dos profesores que ya podríamos calificar como míticos en esa Facultad, en segundo lugar por la celebración de 70 años de vida, 70 años de arte, y en último lugar, por la calidad del trabajo expuesto que no viene más que a refrendrar que esos 70 primeros años de creación han sido tan intensos como fructíferos y a los que les seguirán otros tantos de igual magnitud.
Trabajar desde el encuentro, desde la aproximación de postulados artísticos desde la singularidad de cada artista, puede generar maravillosas y, muchas veces, imprevisibles consecuencias. Esta es una de ellas, si a priori uno piensa en el trabajo de uno y otro creador y la posibilidad de que ambos cobijasen sus proyectos bajo un mismo techo, las dudas asoman desde el primer instante. Pero lo maravilloso del arte y sobre todo, de entablar un diálogo sostenido en el tiempo en paralelo al propio hecho formal en el que el intercambio de ideas irá modelando lentamente, en un proceso casi tectónico, lo que finalmente se va a exponer al público.
Piezas de Juan Fernando de Laiglesia
Tan importante como lo que tenemos delante de nuestros ojos es el camino recorrido, el itinerario señalizado a través de un fluido intercambio de mails que entre ambos talleres, entre ambas realidades, han ido movilizando esas placas de pensamiento hasta hacerlas encajar. Es por ello que el registro de esa correspondencia es fundamental a la hora de aproximarse a lo realizado y de ahí la importancia del catálogo editado, en el que se imprime esa relación escrita que contextualiza lo hecho, pero sobre todo resitúa a ambos creadores en este momento tan preciso de sus vidas. Cumplir 70 años propicia uno de esos momentos tan necesarios en la existencia, el de la reflexión sobre lo andado y el horizonte que queda o que no queda.
Y todos estos ingredientes se detectan flotando en el éter de la exposición, entre unas formas que nos atrapan con ese magnetismo que emana del arte y de la acción del hombre sobre el material. Y es que esa acción está muy presente en ambos, en las piezas de Juan Fernando de LaIglesia, deudoras del objeto duchampiano y de la reflexión sobre la naturaleza de las formas. Cómo lo formal se desintegra en fragmentos de un ensamblaje artístico y mental. El sentido lúdico de la obra interactúa con el espectador que visualmente debe completar ese planteamiento. Pasamos de una pieza a otra, en un estudiado análisis del territorio expositivo, pero ¿dónde está la obra de Fernando Casás? La inquietud se genera de manera activa hasta que llegamos al espacio más recóndito de la sala, como si tuviésemos que atravesar la espesura de la amazonía hasta detectar la presencia trascendental de la propia naturaleza. La cavilación sobre el entorno natural, las huellas de un medio en constante estado de alerta ante nuestra permanente destrucción y autodestrucción. Colores, olores, sonidos que ponen nuestros pies en la tierra al tiempo que todo un cosmos se abre ante nosotros, un ámbito casi de delirio por los últimos intereses de la ciencia y el poder por lograr llegar hasta el planeta Marte ¡cómo si se nos hubiera perdido a nosotros algo allí! Y con todo lo que necesitamos esa alocada inversión aquí. En ese útero natural es hasta donde nos conduce Fernando Casás a través de la acción de Juan Fernando de LaIglesia donde, a la inversa de lo anterior, nos detenemos en las formas de la naturaleza para cerrar así un círculo de creación y atención con nuestro entorno y con nosotros mismos.
Una vez que finalizamos este recorrido, este encuentro entre dos maneras de entender la creación, es el momento de poner en valor la experiencia y de entender el esfuerzo de dos pensadores tan diferentes, pero aquí perfectamente engrasados el uno con el otro. Se crea así un discurso concordante en el que se refleja ese diálogo previo de seis meses para generar una dialéctica desde lo singular que se convierte en motor común y en un hito de conmemoración de 70 años, o lo que es lo mismo, de toda una vida al amparo de un proyecto estético que ha definido  ya no solo una sólida trayectoria artística sino el paso por la docencia de ambos que no puede desligarse de esta situación. Una docencia que ha dejado huella en muchos y ha hecho mella también en quienes afrontaron este centro de estudios como una oportunidad de regeneración y de cambio, pero el tiempo, con sus promociones de artistas ha sido generoso, pero no ha sido así del todo por la burocratización y la llegada de un Plan Bolonia que sepulta mucho de lo soñado. Mientras, ilusionémonos con este diálogo y estas formas que celebran 70 años de vida.

Publicado en Diario de Pontevedra 31/10/2016. Fotografías. Rafa Fariña

1 comentario:

  1. Gostei muito da sua reportagem! Sigo a obra de Casás há muitos anos, e é uma eterna surpresa para mim! Gostaria muito de ver pessoalmente esta obra, infelizmente estou a muitos quilômetros de distância...

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