miércoles, 13 de febrero de 2013

De espaldas a la vida


A lo largo del mes de febrero la Galería Sargadelos de Pontevedra nos muestra el trabajo fotográfico de Borja Mucientes. Una mirada hecha a traición a toda una serie de personas a las que nunca veremos sus rostros, de las que no sabremos jamás nada de sus rasgos. Simplemente nos situaremos tras ellos para atrapar, junto al fotógrafo, lo que semeja ser un gesto íntimo, un instante que cada uno de los protagonistas cree que es solo suyo y que, desde la acción de Borja Mucientes, se convierte en un instante colectivo del que ya formamos parte.



Ver sin ser visto. Así funciona un ‘voyeur’, así funciona un fotógrafo. Así funciona un artista que quiere hacernos partícipes de un relato. Este es el caso del pontevedrés Borja Mucientes. Desde hace un par de años reside en Londres, y allí, entre varios proyectos cinematográficos y audiovisuales no ha descuidado su pasión por la fotografía.
Han sido dos años realizando miles de fotografías, un extenuante trabajo de campo para captar a cientos, miles de personas en un instante de sus vidas. Una intromisión a traición, por la espalda, como un forajido del lejano Oeste. Pero a Borja Mucientes ese lado perverso no le avergüenza, al contrario, es la actitud que necesita para mostrarnos su preocupación por la captación de ese momento que el protagonista de cada una de las imágenes considera de su propiedad. Una conversación telefónica, un descanso en la jornada laboral, una espera en un aeropuerto, escribiendo un mensaje en el móvil, apoyado en un puente observando el perfil urbano... todos ellos forman parte de esta colección de fragmentos de vidas que el fotógrafo sitúa ante nosotros para que invadamos la que cada uno de ellos entiende que es su intimidad. Será muy difícil que sepan de este atraco, que unos segundos de sus vidas ya lo son nuestros.
Parece un argumento de una novela de Paul Auster, y quizás algún día lo sea, ya que al artista norteamericano ha coqueteado en varias ocasiones con idearios muy próximos a los aquí expuestos. La mirada contemporánea hacia la ciudad dirime muchas de sus luchas desde esa condición de mirón del hombre moderno que el arte ha refinado, pero que nunca dejará de mostrase como una indiscreción que alimenta nuestra imaginación. Todas estas personas aparecen solas, envueltas por una especie de burbuja que les aisla de la gran metrópoli y que viene a ser la depuración formal y conceptual de un proceso que se inició por parte del fotógrafo con imágenes de multitudes, que posteriormente se fueron convirtiendo en grupos de personas y, por 'necesidades del guión', acabaron siendo como árboles humanos en la ciudad.
Esa necesidad del guión es la que impulsa a todo creador, con independencia de su ámbito de acción, a la conceptualización de su trabajo, a la eliminación de aquello que se considera superfluo y que solo necesita de esa esencia final para poseer la suficiente fuerza como para comportarse como parte de un relato. Y así es, cada una de estas fotografías supone abrir una ventana a cada una de esas historias personales, a la vida de unas personas que ignoran que se acaban de convertir en parte de una historia común.
A esa gran historia nos acercamos al recorrer las imágenes que conforman esta exposición denominada ‘Polas Costas’ en la Galería Sargadelos. Fotografías de personas que cada cierto número se sustituyen por imágenes con árboles o puertas, metáforas humanas que permanecen en pie tanto como los secretos que se esconden tras esas puertas. Volvemos a esas espaldas para finalizar ante un muro coronado por un alambre de espinos. Un frenazo que clausura la exposición y que no hace más que situarnos ante esa barrera que supone una presencia humana ante la nuestra.
Borja Mucientes no duda en dinamitar esa distancia física y así responder a sus inquietudes sobre el comportamiento humano en relación a su hábitat, en este caso un hábitat social de una gran urbe como lo es Londres. A priori parecería que en esa ciudad uno nunca se podría sentir solo o aislado, pero son nuestras propias actitudes o circunstancias, las que a lo largo del día hacen que generemos un paréntesis en nuestra relación con la ciudad, las que aún estando en ella, durante unos instantes nos deshagamos de su presencia para buscar, en muchos casos, en nuestros propios pensamientos un poco de sosiego.
Caminar ante estas imágenes además de hacernos partícipes de un itinerario por una de las ciudades más fascinantes, nos conduce a un viaje por a través del ser humano y su relación con la ciudad. El lugar del que somos parte, pese a que en ocasiones reneguemos, aunque no durante mucho tiempo, de sus condiciones. Somos seres urbanos sometidos a sus dictados, pero eso no debería ser un impedimento para buscar nuestro propio sitio, un descanso para el espíritu en el que Borja Mucientes entra sin compasión para que veamos cómo somos.
Una serie con la que este creador sigue madurando su discurso, aportando experiencias de cara a un futuro en el que la imagen seguirá siendo su transmisor de sensibilidades a través de una estética definida y nada casual. Por lo tanto deberíamos seguir atentos al trabajo de este pontevedrés que desde Londres mira al mundo de manera valiente y sin complejos, ya que quizás el tiempo nos ponga ante un nombre de importancia en este campo. Para abrir boca no se pierdan este inspirador deambular por Londres y las espaldas de sus habitantes.
 
 
Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 10/02/2013
Fotografía: Borja Mucientes

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