luns, 23 de marzo de 2015

Relojes de arena



Pocas vidas pueden escaparse de un momento de estrechez. De una angustia que, por un motivo o por otro, hace que se tambalee todo aquello que has edificado a tu alrededor. Como si de repente por el desfiladero de un reloj de arena intentase pasar una pequeña piedra que impide el paso de la arena restante, de un futuro que espera a que se resuelva ese obstáculo para que todo fluya tal y como lo había hecho hasta ese momento.
‘Blitz’, la última novela del siempre lúcido y brillante David Trueba, nos coloca justo en ese paso angosto, en el momento en el que un arquitecto paisajista, cuyo proyecto estrella se basa en la colocación de unos relojes de arena con el fin de obligarnos a pensar unos minutos mientras estamos en un jardín, escucha el sonido de entrada de un whatssap en su móvil. Un mensaje que surge violento desde el teléfono de su novia y que, por error (o quizás no), llega al suyo. Tras ese instante el whatssap se hizo mole y colapsó toda la vida del protagonista, al conocer cómo su novia se decide por recuperar un amor anterior abandonándole y con él lo poco o mucho que estuviese ya andado.
Ese abandono se produce en Münich, ciudad a la que el protagonista va a participar en un congreso y desde la que verá, a través de un largo capítulo (genial la distribución de los tiempos en la novela), como todo se hace duda y zozobra, un estado de enajenación en el que la confusión le lleva a relacionarse con otra persona, en un vínculo surgido del dolor, la rabia y el desamparo, pero que irá evolucionando hasta plantearse desde la confianza, la comprensión, la necesidad, el cariño y la soledad. Un cambio en el paisaje sentimental a través del cual nos conduce David Trueba con una aparente sencillez, con una narración fluida que se agradece por lo de sincera que tiene y por trufar cada cierto tiempo el relato de ese ingrediente fundamental en cualquier territorio de la vida, el humor, convirtiéndose en el desengrasante de algo que parecía condenado al lamento y el dolor.
En la ciudad alemana se concentra la acción, allí se establecen los vínculos, se suceden las situaciones entre los dos personajes principales y luego esa acción se convierte en meses fugaces, tiempos rápidos que dejan siempre a su paso el poso de lo pasado, de aquello perdido, pero también de aquello encontrado. Una relación que no pasaría de ser una emergencia nocturna, y que la vida irá aquilatando en su justa y necesaria medida. Y es que este libro es un libro que trabaja muy bien la idea de la necesidad, de las personas que se ven solas en un momento determinado, de arenas de un pasado en ocasiones demasiado gruesas para pasar por esa oquedad que, de vez en cuando, se tapona y es cuando necesitamos del otro, del ser que nos calme y de esa complicidad que nos completa como seres sociales. ‘Blitz’ es precisamente eso, un relámpago de esperanza.



Publicado en Diario de Pontevedra y El Progreso de Lugo 22/03/2015

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