sábado, 12 de octubre de 2013

El cine es magia...

 
 
«El cine es magia, algo que encanta a todo el mundo». Con esta deliciosa frase en la que uno se estaría columpiando el resto de su vida se despedía el propietario de Coruña Films S.L., la empresa adjudicataria de los futuros cines de Pontevedra, en una entrevista publicada esta semana en este medio sobre el estado actual del proceso de creación de las nuevas salas de cine en nuestra ciudad. Ana López supo entremezclar en ese reportaje la desolación por el estado en que se encuentran esas instalaciones con la vitalidad de un hombre que a poco que se ponga le habrá que colocar una estatua en la rotonda ubicada ante la Estación del Ferrocarril. Severino Pato, que es el nombre que habrá que grabar en la placa del monumento, será la persona que devuelva la magia a esta ciudad, el que como Méliès hizo en su día, hará de su relación con la aventura del cine un acto cercano a la locura. Y no me digan ustedes que hablamos de una empresa preocupada por ganar dinero, que sí, pero también se me ocurren infinidad de maneras de ganar ese dinero mucho más lucrativas que ésta y con mucho menos retorno a la sociedad.
Las fotografías de Gonzalo García nos dejaron un descorazonador rastro de cables arrancados, cabinas destrozadas, pantallas rajadas y butacas inservibles. El Cinema Paradiso saltando por los aires, en un déjà vu de aquellas fotografías que él mismo nos trajo años después del cierre del Cine Malvar, ahora tan higiénicamente convertido en un edificio de pisos y oficinas. Las salas de Vialia volverán a coquetear con las luces y las sombras, recreándose en ese espectáculo artístico que tanto echamos de menos desde el precipitado cierre del pasado mes de junio, ¡y parece que fue hace diez años!
Este fin de semana, en el que todos hablan maravillas de ‘Gravity’, la última película de Alfonso Cuarón con George Clooney y Sandra Bullock, nosotros soñamos, no con ver la película, que sería lo normal, sino, al más puro estilo Méliés, con que esas nuevas salas lleguen lo más pronto posible y se incrusten en nuestra mirada huérfana de magia. Severino Pato quiere que el milagro tenga lugar antes de la Navidad y casi parece encomendarse al ángel de George Bailey para que las licencias municipales conviertan a Pontevedra en Bedford Falls, evitando que la burocracia retrase su apertura. Ojalá esas licencias se concedan a la mayor brevedad posible, dada la urgencia del asunto y la imperiosa necesidad de los pontevedreses de ver cine, y es que una ciudad sin cine es mucho menos ciudad. Y si hay que saltarse algún que otro trámite pues nos lo saltamos, abocados como estamos a la insumisión, además no sería la primera vez y por cosillas mucho más triviales.
Vuelvo a las frases que Severino Pato nos dejó el otro día, y es que pocas veces unas palabras fueron capaces de transmitir tanta confianza en un proyecto. Hablar de la resistencia del cine frente a las competencias de la televisión o el dvd, la piratería, el criminal 21% de IVA que se aplica a las entradas, o la convivencia en la exhibición del cine más comercial con el cine de autor así como la aplicación de nuevas técnicas de proyección, alientan el deseo de que se apaguen las luces y el proyector comience a escupir imágenes. Ojalá que ese mes de diciembre sea el del primer estreno coincidiendo, curiosamente, con el cierre de la exposición que en Madrid se está exhibiendo en el CaixaForum sobre el universo de Georges Méliès. Oportunidad única para entender el verdadero sentido del cine, y en la que entre sus sugerentes y efectistas imágenes se descuelga la frase: «¿Quién puede vivir sin un poco de fantasía?»
 
 
Publicado en Diario de Pontevedra 12/10/2013

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