domingo, 6 de octubre de 2013

Estimada Ana:



Una carta salió de Pontevedra con destino Madrid. Cosas de la burocracia, con lo sencillo que sería que de Michelena a Castelao alguien depositase la misiva en la dirección correcta. Pero un papel hoy en día sin un cuño y una entrada de registro poca cosa es, y es desde ese punto de vista desde el que el ‘Estimada Ana:’ que, de puño y letra escribe el alcalde sobre el relatorio oficial de quejas de Concello y vecinos en relación a las obras del AVE a su paso por nuestra ciudad, le concede a la carta la necesaria cercanía entre administraciones, y en este caso, entre personas. Como una de aquellas recetas que el Dr. Lores firmaba para remedio de males de sus pacientes, ahora el recetario busca a una ministra con la que este gobierno local mantiene un idilio de pasos elevados, circunvalaciones y desdoblamientos que unas siglas no podrán romper, al menos mientras no haya un proceso electoral a la vista. 
Hace bien Lores en enviarle una carta a Ana Pastor y en mantener vívido ese idilio, yo en ese gobierno también sería a la única persona a la que se la enviaría, por lo menos sabría que la abriría, que la leería y hasta que la entendería, y hasta confiaría en que solucionase alguno de esos problemas. Que se lo digan a los vecinos de Cotobade, que en un par de meses vieron como aquel hoyo indecente se cubrió, mientras algún cargo del PSOE aún debe estar hoy conociendo los tipos de aglomerado que existen para solucionar el problema (que alguien le diga que ya está arreglado). Además no me cansaría de adjuntar anexos solicitándole más cosas para la ciudad, elevando el techo competencial (ya pensé que nunca podría escribir esta expresión en mis artículos). Que si la segunda biblioteca que tanto necesita una capital con más de ochenta mil habitantes y con solo un centro de este tipo (para qué perder el tiempo con Wert); que si la Escuela de Hostelería Carlos Oroza necesita de un edificio nuevo (para que perder el tiempo con Wert); que si el Centro Lúdico y deportivo de A Parda sería una bendición (para que perder el tiempo con Wert) y así iría soltando demanda tras demanda. 
Y es que Ana Pastor saca varios cuerpos de ventaja a sus compañeros del Consejo de Ministros. Su imagen de seriedad, trabajo y sinceridad, sin engaños, palabrerías y bobadas (para que perder el tiempo con Wert) que tanto le gustan a muchos de sus compañeros, la han convertido a lo largo de estos meses de Gobierno en un bastión para un presidente que sabe de que ministros prescindir en una futura remodelación, pero también de cuales no hay que deshacerse. No tienen más que fijarse en lo bien que estoy hablando de un miembro del PP (como también podría hacerlo de otros) y hasta el momento no me ha salido ningún sarpullido. 
Lo del agujero de Cotobade es una anécdota al lado de lo que supone la gestión de la construcción del AVE hacia Galicia (misión perpetua de los ministros de fomento galaicos), o los dolores de cabeza con la gestión de los aeropuertos o la tragedia de Angrois, en la que Ana Pastor demostró tantas cosas. Abandono ya el tono Anson y dejo a la ministra con su carta, que seguro atenderá convenientemente. Solo recordarle al alcalde que esta correspondencia gana mucho en su objetivo con algún hálito de vida, que entre las frías líneas de los técnicos se pueden mezclar elementos personales, como ese paseo en moto que se ha dado por la ciudad esta semana, y quien sabe si se podría repetir en la futura inauguración del desdoblamiento de la Avenida de Vigo con Ana Pastor aferrada a su cintura a lo Gregory Peck y Audrey Hepburn en ‘Vacaciones en Roma’. Yo ahí lo dejo.


Publicado en Diario de Pontevedra 4/09/2013
Fotografía Rafa Estévez

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