lunes, 14 de octubre de 2013

¡Vaya tipo!

Bienvenidos al mundo de Saul Karoo, un guionista en la cincuentena, un cínico retorcido y egoísta, un mentiroso patológico. Lo único que hace bien es destrozar el trabajo ajeno: transforma guiones para amoldarlos a Hollywood...
No sabemos que faceta es más desastrosa en su vida, si la humana, configurada a partir de sus relaciones familiares y amorosas o la profesional, con una manera de entender su trabajo alejada de cualquier principio más allá del establecido por su propia supervivencia. Así es como nos acercamos en una primera instancia a la figura de este guionista de Hollywood que con su nombre da título a la novela de Steve Teisch.
Karoo fue publicada dos años después de la muerte de su autor, en 1996,  cuando éste tenía solo cincuenta y tres años. El olvido se hizo con esta novela hasta que en 2012 fue publicada en Francia, al tiempo que se le concedía el Premio Mémorable, en reconocimiento de una obra olvidada, convirtiéndose en uno de los éxitos de la temporada. En España, de la mano de la Editorial Seix Barral, y con la traducción del también escritor Javier Calvo, se presenta esta obra en la que el lector disfrutará con las andanzas de este personaje tras las cuales se esconde mucho de lo que se puede rascar en la piel de la sociedad norteamericana, tanto desde las relaciones personales como las profesionales, centradas en un universo a priori tan atractivo como lo pueda ser el de Hollywood.
Comienza de manera brillante el libro con la descripción de una fiesta en la que se encuentra Karoo, un hombre al que su abandono personal va a marcar actitudes y comportamientos, y en el que reconocemos el desapego por cualquier tipo de relación con ese ecosistema en el que se ha visto envuelto desde el punto de vista profesional y humano. Divorciado, con pocas ganas de ejercer como padre, con los efectos de los excesos grabados en su cuerpo, Karoo debe lidiar con un mundo en el que cada vez se encuentra más incómodo. Solo el amor puede ser capaz de normalizar esos desequilibrios y éste aparece cuando ya no se le esperaba y con la última persona de la que debería haberse enamorado. Pero los caprichos de la vida harán que lo que semejaba normalizado salte por los aires, acorralando de nuevo al protagonista por un destino, como tantas veces, impredecible.
Junto a la parte humana la profesional tiene mucha importancia a lo largo del relato. Karoo es un guionista poco conocido, pero con el poder suficiente como para convertir una obra llena de belleza y posibilidades en un producto de consumo masivo. A Hollywood, reflejado en la figura de un productor cinematográfico esto poco le importa, ya que su interés únicamente radica en el deseo de conectar con el público para generar el mayor número de ingresos. Ese Hollywood, interesado y mercantilista, en el que las personas son simples instrumentos, marionetas que mover para alcanzar sus fines se refleja a lo largo del libro de una manera audaz, con la descripción de los encuentros entre el guionista y el productor, así como a partir de los sucesos que irán modificando el discurrir de la novela.
Hablamos de Hollywood pero también de la familia, el otro pilar sobre el que se asienta este relato. Y es que Steve Teisch deja constancia de su capacidad de análisis y observación de la realidad, en este caso de una sociedad norteamericana en la que familia y cine son tan emblemáticos. Desde la relación con su ex mujer, con su hijo, su amante y su madre, el autor cubre todo el abanico de posibilidades de una familia que sustenta muchas veces a un personaje que solo se refugia en ella cuando la situación es límite y encontrándose abocado al caos más absoluto.
De lectura ágil y brillante esta obra se convierte en uno de esos libros considerados como una revelación, tras ser rescatado del olvido y en el que la pretensión literaria es, únicamente, la disección humana. Casi nada.
 
Publicado en Revista. Diario de Pontevedra 3/10/2013

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