viernes, 11 de octubre de 2013

Justicia


Se ha dicho que no ha sido una sorpresa la designación de Alice Munro como Premio Nobel de Literatura ya que su nombre figuraba en todas las quinielas (quinielas en las que lleva desde hace más de diez años) pero para mí sí lo ha sido. Y lo ha sido porque en unos premios muchas veces enfrascados en premiar a exóticas literaturas o a autores que a nivel mundial no son demasiado considerados, quizás en la búsqueda de alimentar el monstruo-negocio Nobel en diferentes latitudes, cuando se premia a una autora con una sólida carrera y una literatura reconocida por millones de lectores sí que se debe entender como una sorpresa.
Hablar de Alice Munro y su universo literario significa hablar desde la honestidad, cuando tantos autores se empeñan en inventar la pólvora, asomarse a los relatos escritos por ella supone una bendición por la limpieza de miras, la falta de pretenciosidad y la consideración del ser humano más modesto como protagonista de sus relatos. Dice Antonio Muñoz Molina, fiel lector y defensor a ultranza de su obra, que en sus relatos breves se encuentran los gérmenes de posibles novelas pero que la autora posee la inteligencia necesaria para narrar toda esa novela en un tamaño menor del que necesitarían otros escritores.
Literatura de matices suele poner el ojo en las cosas más insignificantes o por lo menos en esas que nos lo pueden parecer. Sus relatos están plagados de gestos, situaciones, contextos y perspectivas que los llenan de humanidad y los aproximan a un lector que nunca se siente defraudado cada vez que se adentra en unas historias normalmente protagonizadas por mujeres que se adueñan de su destino y que, inmersas en situaciones cotidianas, mudan un escenario predeterminado para ser ellas las que decidan por donde debe conducirse su existencia. Algo similar a lo que le ocurrió a la autora, cuando tras su matrimonio y maternidad, aparcó una vocación estudiantil recuperada en las horas de siesta de sus hijos. Así, desde lo que podía ser el germen de uno de sus relatos, se comenzó a configurar una trayectoria literaria que, según anunció hace unos meses, abandona de manera definitiva.
Pocos premios Nobel han hecho tanta justicia como en este caso. Ahora es el momento de que comience a funcionar la maquinaria del Nobel más popular, un engranaje que llenará estanterías y escaparates con las hermosas cubiertas que suelen llevar sus libros editados en España por Lumen provocando el acceso de nuevos lectores al universo de Alice Munro. Toda una bendición para ellos. ¡Qué lo disfruten!


Publicado en Diario de Pontevedra 11/10/2013

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